FORO DE CONVERGENCIA: Es un espacio que promueve la participación libre e inclusiva de todas las personas preocupadas, por temas nacionales y/o internacionales, tanto en las diferentes problemáticas pero también y sobretodo, en la presentación de propuestas para resolverlas. Queda Usted cordialmente invitad@ a sumarse a este esfuerzo por generar un diálogo virtuoso entre personas inteligentes y visionarias, quienes respetuosamente, atienden los pensamientos de los demás aunque sean diferentes.
24 de diciembre de 2010
VEINTICINCO DE DICIEMBRE
18 de diciembre de 2010
FORO DE CONVERGENCIA: PLAN B. En protección de los humedales del ecosistema San Juan
Es penoso ver cómo en nuestro pueblo muchos grupos sociales dan luchas por imponer sus ideologías, más que buscar el bienestar de este noble pueblo.
Gran responsabilidad tenemos las actuales generaciones de dejarle a las futuras una mejor Costa Rica pero al juzgar por los hechos, esto pareciera que no va a ser así, es más bien les estamos dejando una peor a la recibimos de nuestros antepasados.
Todavía estamos a tiempo de rectificar el camino y como nación sentarnos juntos -independientemente de nuestras creencias e ideologías- teniendo como común denominador el construir una Patria en lo económico más rica, productiva, competitiva e inclusiva. En lo social sistema asistencial basado en la solidaridad, que apoya y prepara a las personas a asumir su propio destino, dejando atrás el fenasto paternalismo, que le quita la dignidad al ser humano pues lo acotumbra a vivir a costa del esfuerzo de otros y no del propio. En lo político migrar hacia una acción ciudadan más participativa que representativa y forjar un Estado más estratégico que operativo, que sea el impulsador un gran diálogo de oro, basado en las convegrencias, entre todos los actrores y agentes del conglomerado social.
28 de noviembre de 2010
PLAN B. En protección de los humedales del ecosistema San Juan
27 de noviembre de 2010
CARTA ABIERTA DEL PADRE JUAN ÁLVAREZ A DANIEL ORTEGA
Presidente de Nicaragua.
Excelentísimo Sr. Presidente:
Pensando en Ud. como presidente de todos los nicaragüenses, mis respetos.
Lo anterior no es óbice, para que desde las más profunda decepción y amarga tristeza, pensando en el bien general del pueblo que tanto amo, me tomo la libertad de invitarle a reflexionar en voz alta.
Gasté años de mi vida, trabajé, con la alegría que proporciona estar cerca del que sufre, de los que no tienen voz, en el servicio a las clases más desposeídas de mi amada Nicaragua, en la zona del Pacífico: San Rafael del Sur, Pochomil, Masachapa, Ingenio Montelimar El Salto…Y otras comunidades como Las Américas y los Gutiérrez Norte.
En el caso de el Ingenio Montelimar, en la época de zafra, defendí, corriendo riesgos, los derechos de los honestos trabajadores y denuncié el inhumano trato, largas y agotadoras jornadas de los “esclavos” de Somoza. Además, coseché las iras del poder, por negarme a recibir, en la Iglesia de S. Rafael del Sur, a A. Somoza D. y señora, Hope Portocarrero, con motivo de la inauguración de los silos recién construidos. ¡No era el momento y tampoco había motivos, dadas las aciagas circunstancias, para un Te Deum de acción de gracias!
Estuve en la “huelga de hambre” en la Catedral, una semana, -ya no sé si en septiembre del año 69 o 70- en defensa de los derechos y vida de estudiantes universitarios de la UCA, detenidos arbitrariamente. También en marchas pacíficas en defensa de los educadores, en la casa del Maestro, cercada por las turbas “nicolasianas”, donde fue agredido el entonces Arzobispo de Managua Monseñor Barni.
Durante años, bajando hacia Managua, en la carretera Sur, en el kilómetro ocho, más o menos, a mano izquierda, pude ver en un muro -y supongo que ahí sigue- el siguiente letrero: “El Río San Juan es nicaragüense”. Pensaba para mis adentros… ¿y quién lo pone en duda?
Con el correr de los años, me fui dando cuenta de que, cuando se alzaba el justificado clamor del pueblo, en mil formas oprimido, reclamando derechos conculcados una y otra vez y solución a los problemas de hambre y marginación denigrantes, el gobierno de turno, recurría a la cantinela de la “necesaria y solidaria unidad, en defensa de la integridad y dignidad nacionales”: los nicaragüenses debían estar dispuestos a todo…
Defensa de la “soberanía de Nicaragua sobre Río San Juan”, entonces y ahora, de amenazas inexistentes y no sé de qué enemigos por su corrupto poder inventados.
Después de los ríos de sangre derramada por gentes que creían en ideales nobles y en una liberación definitiva de la dinástica dictadura de los Somoza, estamos como al principio: poses dictatoriales y antojadizas, en este caso de un Presidente y partido en el poder, FSLN, que al final traicionó la Revolución en la que, al principio y pecando de ingenuidad, muchos habían creído.
El noble pueblo del universal R. Darío, sigue esperando la ansiada liberación.., para poder vivir en paz y dignidad. Costa Rica, pueblo hermano y de cuya nacionalidad me siento orgulloso, solo gestos de apoyo y solidaridad ha tenido con Nicaragua. Que lo digan si no los más de 500.000 nicaragüenses que hoy - añorando su terruño- han sido recibidos con los brazos abiertos en suelo tico. Que lo digan los miles de estudiantes, obligados al exilio, y que culminaron sus estudios Secundarios y Superiores, gracias a la generosidad, comprensión del MEP y de muchas Universidades costarricenses.
Ud, señor Presidente, los nueve comandantes, el grupo de Los Once -en tiempo de lucha apoyados incluso por instituciones y gobiernos europeos- tuvieron esa experiencia de acogida, cercanía, solidaridad con su causa, por parte pueblo costarricense y de la “benevolencia” del gobierno en aquel entonces en el poder.
Otra sería la “historia” si no hubiesen contado con la franja “Tierra de Nadie” en el Frente Sur donde luchaban y arriesgaban vidas los que en verdad creían en la liberación: descalzos, mal alimentados, dejados no de la mano de Dios, pero sí de la de ustedes que cómodamente vivían sin privarse de nada y a cubierto de cualquier peligro en S. José. No es necesario caer en señalamientos. Sí se me ocurre, pregunte al Comandante Borge si sabe dónde queda, en San José, la iglesia de Santa Teresita y ciertas “mansiones” en la zona de Tres Ríos y en la carretera de acceso antiguo Chapuí.
Pregúntese, señor Presidente, por qué personas como S. Ramírez M., C. Tunnerman, los hermanos Cardenal, Moisés Hassan, D.T… -dudo de la grafía de algunos nombres-, y tantos y tantos otros, abandonaron las filas de una revolución que ofrecía una tierra prometida, tanto tiempo anhelada, al sufrido pueblo nica.
“Ser agradecido, es de bien nacidos”. Muestre Ud. un mínimo gesto de gratitud para con el noble y civilista pueblo costarricense; pueblo siempre amante de la paz y respetuoso del derecho de los pueblos. De no ser así…¡” No ser agradecidos, es de mal nacidos”!
Lo de la frontera y su propuesta de “mojones”, que no sea una cortina de humo más, una manipulación más de los sentimientos del pueblo nicaragüense, para seguir en el poder y cometer tropelías a su antojo intentado humillar a un pueblo hermano.
Los ticos, nunca seremos sus esclavos.
La razón y el Derecho Internacional nos amparan.
Mire hacia dentro, su conciencia y respete el querer y sentir de sus nobles compatriotas que necesitan servidores honestos.
Garantizar el bien común, la felicidad, la paz, dentro de sus fronteras que tiene como fundamento la justicia, es la misión de “quien ha recibido el mandato de gobernar”.
Mi esperanza, que haya paz en “las fronteras” y en corazón de todos los hombres de buena voluntad; pueblos hermanos, nicas y ticos.
Le recuerda algo, le suena, de “sus tiempos de lucha” ¿”Mañana, hijo mío, todo será distinto”? ¡Qué pena!
Atte.,
J. Alvarez Iglesias, costarricense
c. 8-0044 0737Valencia, España, 19/11/ 2010
22 de noviembre de 2010
RESPETO Y TOLERANCIA A LA OPNIÓN AJENA
Independientemente, de la situación existente, producto del abuso y la intransigencia del gobierno nicaragüense, en diferentes medios de comunicación social, algunas personas han manifestado su criterio en el sentido de que debería haber un debate nacional sobre la conveniencia de tener o no fuerzas policiales profesionales de las que dependa la seguridad del Estado Costarricense y sus habitantes, tanto interna como externamente.
Lo anterior, provocó una reacción airada y hasta hepática de algunas y algunos costarricenses, quienes de manera intransigente y si se quiere hasta irrespetuosa la emprendieron en contra de quienes se habían atrevido a externar sus opiniones.
Si leemos con atención el artículo de nuestra Constitución, tales manifestaciones están a derecho y en comunión íntima con esa parte del texto constitucional.
Que sirva esta experiencia con la situación en nuestra frontera norte, para evidenciar la urgente necesidad de aceptar que los demás tienen todo el derecho a compartir sus pensamientos, por más antipáticos que le puedan resultar a otros, siempre y cuando, principalmente, si estos son respetuosos y su hilo conductor sea inteligente y sobretodo aporte propuestas proactivas que coadyuven a mejorar las cosas que deben ser resueltas.
Respetuosamente ¿Ustedes qué opinan?
20 de noviembre de 2010
DESAPRENDER VIEJOS PARADIGMAS ES IMPRESINDIBLE PARA APRENDER NUEVOS
Desde cobardes hasta antipatriotas, se han sentido autorizados a decirnos a quienes nos atrevimos a proponer que se abrá la discusión para que como nación opinemos si se hace vida o se elimina la estrofa de nuestro Himno Nacional que reza: "Cuando alguno pretenda tu gloria manchar, verás a tu pueblo valiente y viril, la tosca herramienta en arma trocar".
Aclaro que lo anterior, no obedece exclusivamente a la actual situación en la isla Calero y las cíclicas agresiones, que de vez en cuando, los gobiernos nicaragüenses usan a Costa Rica, como el chivo expiatorio, quitar la presión interna producto de sus malas y reiteradas acciones gobernamentales, de las cuales siempre han pagado esa factura ha sido el noble, sufrido y hermano pueblo nicaragüense.
Pero a partir de ese hecho, si podemos tomar conciencia de las grandes Amenazas, Retos y Oportunidades que tenemos que asumir de cara a nuestra Seguirdad Integral y contar con propuestas inteligentes y visionarias, que la garanticen para todas y todos los costarricenses.
En Costa Rica, por si alguien no se ha dado cuenta, des de hace rato, una guerra no declarada, de cuyos muertos a diario dan informe los medios noticieros.
La delincuencia comú y la provocada por el narcotráfico son los grandes y principales enemigos, de la forma de vida que nos heredaron nuestros antepasados y que al juzgar por los hechos, nuestras generaciones, penosamente, les estamos dejando a las futuras generaciones una Costa Rica no tan buena, pacífica y solidaria a la que recibimos.
Ese es el tema, ahí se los dejo para quienes quieran opinar al respecto. Sus opinones serán apreciadas pues de seguro todas y todos saldremos de ese intercambio con mejores criterios.
12 de noviembre de 2010
MANSOS SI, MENSOS NO Y MUCHO MENOS PENDEJOS
Amigas y amigos, en días recientes vivimos la tragedia de grandes pérdidas humanas e
importantes daños en la infraestructura vial a lo largo y ancho del país. La Solidaridad, característica vital del ser costarricense junto con su apego a la Paz, no se hizo esperar.
Todos los medios de comunicación social nos mostraban a la gente con el barro hasta las rodillas, tratando de buscar supervivientes o penosamente rescatar los cuerpos de las víctimas del alud que sepultó a quienes dormían plácidamente en un sueño del cual no
despertarían.
Esta tragedia provocada por la Naturaleza y por supuesto que, tambièn los humanos mucho contribuimos en crear las condiciones previas, las que se conjugaron con las ambientales para provocarla.
Pues bien, paralela a esa triste realidad, la Patria vive otra emergencia el sufrir la invasión de un ejército extranjero con la burda excusa de que lo hacen para luchar contra el narcotráfico en la zona, según ellos alcahueteado en alguna forma por Costa Rica y paralelamente, le agregaron su ignorancia, al decir que ellos nunca han invadido Costa Rica pues la Isla Calero es territorio nicaragüense.
Amigas y amigos las hijas e hijos de esta pacìfica Patria debemos ser los primeros en decirle al Mundo entero y no solo a los invasores, que somos un pueblo pacìfico pero no por eso menos digno y como reza una estrofa de nuestro Hinmo Nacional "Cuando alguno pretenda tu Gloria manchar, veràs a tu pueblo valiente y viril...".
Con lo anterior, no estamos tocando los tambores de guerra pero si llamando a que hagamos lo que debemos hacer, cuando sea necesario y, en este momento, es cerrar filas todas y todos alrededor de la Patria màs que del Gobierno; este es transitorio, Costa Rica no.
Vistámonos con los colores patrios, pongámonos un distintivo que los tenga; nuestras casas, autos y oficinas deben ser adornadas con banderas, como si estuvièramos de nuevo celebrando el 15 de setiembre.
Gritémosle al Mundo que como pueblo no somos indiferentes a lo que está sucediendo y que repudiamos la acciòn irrespetuosa y abusiva del Gobierno nicaragüense y en esta etapa lo vamos hacer, mostrando todas y todos los signos patrios para que no haya la menor duda de que las y los hijos estamos unidos alrededor de la Patria.
3 de octubre de 2010
¿Cuál es el propósito de la educación universitaria pública?
Habría que decir que uno de los principales objetivos, sino el principal, es preparar académica y principalmente a nacionales, para responder a lo social en forma adecuada los retos de construir una sociedad económicamente competitiva e inclusiva, en lo social generar un espíritu nacional solidario y en lo político, capacitar a la población para asumir de manera inteligente, visionaria, manera inteligente, visionaria, eficaz y eficiente la conducción del los sectores públicos y privados. Paralelamente ser el motor de investigación y desarrollo para beneficio de la sociedad.
Otra observación necesaria de hacer, es decir que, toda sociedad no solo necesita de profesionales, sino que también, requiere de técnicos y operarios capacitados para satisfacer las varias necesidades que una población necesita resolver con alguna regularidad, tales como carpinteros, albañiles, electricistas, mecánicos en autos, mantenimientos de equipos industriales, etc. como los que debería preparar el INA.
Con eso no quiero decir que quienes no vayan a la universidad, deban por eso estar condenados a vivir en la estrechez económica con un bajo nivel de bienestar para sí mismo y su familia. Esto se resolvería con una política de estado que asegure las condiciones para que toda la ciudadanía tenga las necesarias y suficientes oportunidades para tener acceso a un decoroso y muy adecuado nivel de vida, donde la Salud, Educación, Seguridad y Vivienda estén al alcance sino de todos los integrantes del conglomerado social, por lo menos, de la inmensa mayoría.
Retomando la pregunta que sirve de título a este comentario, habría que decir que dentro de un propósito eminentemente social, la pretensión presupuestaria de las altas autoridades universitarias y, posteriormente, de los sindicatos y algunas y algunos estudiantes, simplemente, no tiene cabida pues sus argumentos son absolutamente sectarios y de dudosa proyección social pues pareciera que se beneficia a un grupo reducido y el cual ya es privilegiado de la sociedad, comparado con las oportunidades que tienen otras y otros costarricenses.
Si se hiciera una comparación relativa al número de beneficiados de todos esos programas los comparáramos con el número de estudiantes matriculados en las universidades estatales, muy probablemente, habría un desbalance muy sesgado en favor de esos presupuestos universitarios. Esto quiere decir que al darle recursos a los entes estatales de educación superior, otros sectores poblacionales, verán postergadas sus necesidades y expectativas pues los recursos económicos y financieros públicos son y serán siempre finitos.
Nadie puede discutir la necesidad de tener universidades públicas inteligente, visionaria y adecuadamente financiadas pero lo que si habría que discutir, sería sobre ¿cuáles son los objetivos estratégicos que la educación universitaria pública debe tener? Esto dentro del contexto de su costo-beneficio social, ya que su financiamiento proviene del pago de los diferentes impuestos que las y los costarricenses pagamos, por lo que no hay que olvidar, que esos mismos recursos deben alcanzar para financiar los programas estatales de Salud, de Seguridad, de Educación Primaria y Secundaria, infraestructura pública, los asistenciales quienes viven bajo el nivel de pobreza, solo para citar algunos
ORLANDO CASTRO QUESADA.
25 de septiembre de 2010
¿Hacia adónde estamos llevando a Costa Rica?
Los costarricenses de mediados del siglo pasado, todavía humildes labriegos –pocos con estudios y grados académicos superiores- pero sabios por su visión solidaria, sabían que la paz social, solo es posible, con un espíritu de desprendimiento
personal y de un gran patriotismo. Únicamente así, se puede pensar también en
el bienestar de los otros y en de la patria.
Aquella bucólica y piadosa Costa Rica de siglos pasados, se nos está deslizando de entre los dedos a juzgar por los últimos acontecimientos: huelgas, asaltos, asesinatos hasta de indefensos niños, actos de corrupción y, por otro lado, la mayoría de las acciones públicas no satisfacen al pueblo. Estos son hechos que se repiten con tal regularidad, que ya casi nos acostumbramos a verlos, como si fueran parte del diario vivir de nuestro país.
Por otro lado, la mayoría de las organizaciones gremiales de todo tipo, guardan silencio ante esos hechos, como si lo único que los motivase a movilizarse, es cuando alguien osa proponer la eliminación o reducción de algunos privilegios de su casta gremial.
Finalmente, y no por eso menos grave, está la indiferencia de la mayoría de los costarricenses, del ciudadano común, que ante tales hechos, se resigna a manifestar, melancólicamente, que aquí no hay cara en la cual persignarse. Como si con eso, cumpliéramos con nosotros mismos y con la patria
Estamos casi viviendo un estado de sitio, provocado por pecados de acción pero también por los de omisión; parece ser que lo único importante hoy día, es el beneficio personal o cuando mucho el gremial, que cada uno salve lo suyo. Después de mí el diluvio.
Es claro que hemos perdido el norte; como país nos estamos dirigiendo hacia un descalabro nacional de consecuencias impensables, para tragedia de nuestros indefensos hijos y nietos.
Urge corregir el rumbo, si queremos dejarle a las futuras generaciones, al menos, un país igual al que recibimos de nuestros antepasados, si es que no tenemos el coraje de crear una sociedad más justa y libre con un desarrollo económico sustentable y en lo social más inclusiva, a partir de una democracia más participativa e integral.
Orlando Castro Quesada
8 de septiembre de 2010
Costa Rica, la Democracia, la Constitución y la Sala IV
Algunas de esas personas, tal vez, con buenas intenciones, otras no tanto pero, definitivamente, otras solo lo han hecho, lo hacen y lo harán porque creen firmemente en que solo ellos son capaces de decirle al pueblo lo qué les conviene y qué no, yendo aún más allá, se sienten autorizados para decirle a la gente cómo deben vivir su vida en sociedad y hasta familiar y personalmente. De estos últimos, Costa Rica, hasta ahora, se ha sabido librar, gracias a un pueblo vigilante y valiente que a la hora de defender sus instituciones y su forma de vida, no le ha temblado la mano para hacerlo.
Nuestra Constitución Política de 1949, que en lo fundamental, es prácticamente la misma de 1871, sin la menor discusión ha sentado las bases para lograr el desarrollo económico, social y político vigente pero como lo afirmaba el pensador griego Heráclito “Solo el cambio perdura”.
Costa Rica como el resto del Mundo, estamos experimentando no una época de muchos y profundos cambios pues en realidad, lo que estamos viviendo es el surgimiento de una nueva época, con profundas e impensables transformaciones. Por lo tanto, nadie puede pensar que un instrumento tan importante como es la constitución, guía de la vida institucional de la nación para lograr un adecuado desarrollo económico, social y político de un país, pueda permanecer inmutable en el tiempo. O creer que propiciar reformas parciales al texto original, es la opción, cuando con esto lo único que se logra, es un instrumento jurídico, muchas veces, incoherente y hasta con contradicciones en sus premisas, rompiendo así su unidad y armonía sistémica.
Ante la situación anterior, se desempeña la Sala Constitucional, también conocida como Sala IV, la cual es muy necesaria para el debido respeto a la Constitución, principalmente, de los políticos; en este país, no pocas, se gobernó a contrapelo de ella pero también la Sala IV, siento que está desenfocándose pues en varias ocasiones, hemos visto varios fallos, que favorecen al individuo pero dañan a la colectividad.
El más reciente es la prohibición a los cuerpos policiales de realizar retenes en las carreteras para revisar los vehículos y determinar que no llevan armas y explosivos, sin la debida autorización legal. Aducen que estos operativos si se pueden hacer pero eso sí, solo cuando se den evidencias concretas de que se ha cometido un ilícito, o sea es una visón represiva y no preventiva.
¿A caso la señora magistrada y los señores magistrados integrantes de la Sala IV, no están conscientes de la violencia y criminalidad que hoy campea en nuestras calles, barrios y hasta hogares? ¿A caso no se han dado cuenta de que hay miles de personas que andan armadas, sin el debido permiso para hacerlo, infringiendo así la ley? ¿A caso no hay un estado de guerra no declarada entre las personas decentes, trabajadoras y que quieren vivir en paz y la violencia común, el narcotráfico y hasta el terrorismo? ¿A caso la Constitución no consagra el derecho a la vida y a la propiedad?
ORLANDO CASTRO QUESADA
4 de septiembre de 2010
La humanidad se debate entre el dogmatismo, la ideología y la epistemología
Basta con hacer un breve análisis a la historia de la humanidad, para descubrir que las guerras, genocidios y demás atrocidades, han sido cometidas por un evidente dogmatismo y en nombre de alguna ideología, ambas producto de una manera de pensar total y absolutamente intolerante, que, simplemente, busca eliminar a quien no profesa las mismas ideas o peor aún, tiene una ideología diferente a la dominante.
Habrá quien, tal vez, de manera inconsciente, para calmar su conciencia, piense que lo anterior, en realidad, no le incumbe personalmente pues afecta a los pueblos, a las naciones pero esto no es así pues cuando recordamos la definición de ideología, que dice que es un conjunto de ideas que caracterizan el pensamiento de una persona, debemos estar más que claros en que también es un asunto personal, muy personal.
Cada vez, que comenzamos una simple discusión sobre un determinado tema, el cual puede ser muy importante o por el contario muy trivial, de una u otra forma, los argumentos que esgrimimos, la mayoría de las veces, no son otra cosa que el reflejo de nuestro subjetivo pensamiento, nuestra ideología, la cual por ser nuestra la asentamos y defendemos como si fuera la verdad absoluta y con ella se jugara la vida.
Esa manera de pensar y actuar, generalmente, proviene la mayoría de los conflictos entre la gente. También alimenta los prejuicios e intolerancia hacia quienes son diferentes, los que no pertenecen a nuestro mismo grupo, sea este país, raza, religión, partido político y hasta equipo de futbol, solo para citar algunos típicos ejemplos.
El debate de los asuntos de interés nacional, también reflejan ese mal del dogmatismo y de las ideologías, vimos como un tema tan técnico, cansador y aún más aburrido como fue el TLC, llegó a tal extremos, que algunos dijeron, con algún grado de razón, de que la sociedad costarricense se había fraccionado en dos bloques, a causa de ese tema. Mucha gente, en realidad, ni siquiera tuvo una ligera idea de lo que se trataba.
Debemos recordar que mayoritariamente el debate fue mucho más ideológico que epistemológico, donde unos y otros, prácticamente, evadían el intercambio inteligente y fundamentado de sus argumentos, para buscar la forma de desacreditar al interlocutor y así desvirtuar sus argumentos. En esa ocasión se dijeron muchas mentiras y verdades a medias, por parte de ambas bandos, sobre los supuestos alcances, beneficios y perjuicios que el TLC podría acarrear. El análisis inteligente y objetivo dejó de ser importante, es más, personalmente, creo que nunca lo fue para la mayoría de sus detractores y favorecedores.
Cuando las personas seamos menos ideológicas y mucho más epistemológicas, estaremos sentando las bases para lograr una verdadera convivencia pacífica, donde las diferencias serían asumidas, por unos y otros, simplemente, como distintas formas de pensar y ver las cosas pero hasta ahí, sin agresión alguna por solo disentir.
ORLANDO CASTRO QUESADA
26 de agosto de 2010
Démonos el beneficio de la duda y busquemos la forma de converger
Este avalancha de nuevas realidades, sin duda alguna, despiertan grandes temores y angustias en muchas mujeres y hombres, quienes tienen diferentes respuestas de adaptación que van, desde la natural resistencia al cambio, hasta acciones basadas en desfasadas experiencias para enfrentar infructuosamente estos nuevos retos.
La Sociedad Industrial dio origen a identidades y organizaciones sociales con características íntimamente ligadas a ese modelo de generación de riqueza. Conceptos tales como, obreros, patrones, sindicatos, grupos patronales y partidos políticos, como los entendemos hoy día, se acuñaron en el Industrialismo.
Esos grupos por definición, nacieron enfrentados, supuestamente por tener intereses disímiles e irreconciliables, donde los beneficios que obtuviera un grupo, necesariamente, eran interpretados como una pérdida para su supuesta contraparte.
Esa equivocada visión de las relaciones intergrupales, le cercenó a la Humanidad, la posibilidad de generar un diálogo virtuoso e inteligente bajo un enfoque sistémico y así generar un mayor bienestar. Es vital que comprendamos y tengamos claro que el crecimiento económico y el bienestar social, serán efectivamente, sustentables, solo con el aporte decidido de las y los integrantes de una nación, sin importar las responsabilidades que cada quien tenga, ya sea dentro del sector público o privado.
En Costa Rica, Alberto Martén, hace más de 5 décadas, comprendió esa sinrazón y se dio a la quijotesca tarea de forjar un movimiento social que le diera un nuevo sentido a las relaciones obrero-patronales. Propuso el Solidarismo como alternativa para que trabajadores y capitalistas forjaran empresas exitosas, donde todas y todos sus integrantes, obtuvieran beneficios reales de la riqueza económica lograda en conjunto.
Penosamente, algunos grupos intransigentes, como es la costumbre en ellos, iniciaron una serie de ataques a la iniciativa de don Alberto, acusándolo de crear un sindicato de cuello blanco e insinuando que era un movimiento con fines casi diabólicos.
En los últimos tiempos, la sociedad costarricense se ha polarizado y ahora aún más, entre lo que unos denominan neoliberales y quienes se oponen a ellos. Estos grupos han convertido los grandes e impostergables debates nacionales, casi en monólogos, donde unos y otros, solo buscan descalificarse mutuamente. Casi nunca se han logrado propuestas válidas para generar una visión inteligente de país que genere una sociedad con crecimiento sostenible, con una justa y real distribución de la riqueza.
Sin embargo, hoy día, el Movimiento Solidarista es una bellísima y ejemplar realidad socioeconómica de Costa Rica, siendo el grupo social más grande por número de integrantes y con un patrimonio verdaderamente impresionante. Empero es un gigante dormido, que no ha asumido el liderazgo social, que sin duda tiene muy bien ganado.
La mayoría de los grupos sociales se han convertido en fines en sí mismos, olvidándose que simplemente son medios, para forjar una sociedad más democrática, justa, inclusiva y libre. Podemos poner un alto a ese diálogo de sordos, si nos damos el beneficio de la duda y buscamos la forma de converger en vez de confrontarnos.
Orlando Castro Quesada