ARTÍCULO 12.- Se proscribe el Ejército como institución permanente.
Para la vigilancia y conservación del orden público, habrá las fuerzas de policía necesarias.
Sólo por convenio continental o para la defensa nacional podrán
organizarse fuerzas militares; unas y otras estarán siempre subordinadas al poder civil: no podrán deliberar, ni hacer manifestaciones o declaraciones en forma individual o colectiva.
Independientemente, de la situación existente, producto del abuso y la intransigencia del gobierno nicaragüense, en diferentes medios de comunicación social, algunas personas han manifestado su criterio en el sentido de que debería haber un debate nacional sobre la conveniencia de tener o no fuerzas policiales profesionales de las que dependa la seguridad del Estado Costarricense y sus habitantes, tanto interna como externamente.
Lo anterior, provocó una reacción airada y hasta hepática de algunas y algunos costarricenses, quienes de manera intransigente y si se quiere hasta irrespetuosa la emprendieron en contra de quienes se habían atrevido a externar sus opiniones.
Si leemos con atención el artículo de nuestra Constitución, tales manifestaciones están a derecho y en comunión íntima con esa parte del texto constitucional.
Que sirva esta experiencia con la situación en nuestra frontera norte, para evidenciar la urgente necesidad de aceptar que los demás tienen todo el derecho a compartir sus pensamientos, por más antipáticos que le puedan resultar a otros, siempre y cuando, principalmente, si estos son respetuosos y su hilo conductor sea inteligente y sobretodo aporte propuestas proactivas que coadyuven a mejorar las cosas que deben ser resueltas.
Respetuosamente ¿Ustedes qué opinan?
Me atrevo a hacer la presunción de que el espíritu de este artículo fue para ser consistente con políticas y estrategias de desarrollo para países como el nuestro, al que después se nos unió Panamá. Ahora por la ocurrencia de un maniático, opinan unos que debemos dar marcha atrás a lo que nos diferencia de la mayoría de los países latinoamericanos, y por qué no; del mundo. La diplomacia costarricense debe EXIGIR a la comunidad mundial que la promesa de la ONU de hace 60 años,de desarmar a las repúblicas bananeras y de defenderlas contra fuerzas agresoras foráneas, se mantenga vigente. No como ahora ha sido la experiencia con la OEA que la mayoría de estas, nos dieron la espalda. Fue más importante un foro ambiental que las promesas de defensa multilateral a países democráticos invadidos por un degenerado. Cuando los EEUU fueron por el Narco presidente Noriega de Panamá, no le pidió permiso a nadie. Simplemente llegaron y se lo llevaron. No recuerdo de nación alguna que reprochara esta acción norteamericana. Ahora otro narco presidente se burla de la OEA, la ONU, y de todo el mundo invadiendo nuestro territorio soberano y hasta los gringos nos dan la espalda¡
ResponderEliminarA pesar de esto, no puedo estar de acuerdo en armar a Costa Rica para defenderse y echar para atrás todo lo que se ha logrado. Tampoco estoy de acuerdo en entrenar a ticos en combate, solo porque a un loco se le ocurre invadirnos.