1 de septiembre de 2011

¿Cómo construir un desarrollo sostenible?

Estimado Orlando, me alegra mucho su interés sobre el tema y particularmente su iniciativa de diálogo personal, aprovechando el espacio que las tecnologías de la información nos proporcionan para el intercambio y discusión de ideas.

No hay duda de que existe una interdependencia vital entre todos los elementos que en conjunto integran la biosfera de nuestro planeta. Ahora bien, hasta ahora se ha observado que la noción de “vida” involucra modificaciones constantes en el equilibrio de las comunidades bióticas, y que dentro de esa interacción natural se manifiesta también la actividad cultural. La especie humana supone la capacidad de conocer, razonar, reflexionar y transmitir las ideas e información que obtenemos de nuestra experiencia con el entorno natural y social en que se desarrolla nuestra existencia.

En este contexto la sostenibilidad o sustentabilidad se plantea como la capacidad de subsistencia o adaptación de una especie respecto de los recursos disponibles en su entorno. El desarrollo sostenible se configura como un paradigma humano de subsistencia, que obliga a redefinir los conceptos de bienestar social (riqueza y equidad) a partir de las posibilidades ecológicamente soportables y económicamente viables. La condición humana entraña un compromiso ético -individual y colectivo- para establecer formas de desarrollo perdurable o sostenible con el ambiente.

Para que realmente surta efecto el carácter imperativo de aquel compromiso ético con el ambiente, se requiere conocimiento, sensibilidad y conciencia generalizada sobre los múltiples factores que intervienen en la “problemática medioambiental”. Está claro que ninguna política colectiva de desarrollo sostenible resultará eficaz sin el compromiso individual de hacerla realidad; y puesto que como dice el refrán, muchos pocos hacen un mucho, cada persona que siente, piensa, quiere y obra con conocimiento de lo que hace, se constituye en un agente multiplicador en la conformación de la mentalidad colectiva.


En síntesis, que para lograr un desarrollo sostenible se requieren al menos dos condiciones: la transparencia en las políticas públicas ambientales; y una multiplicidad de espacios para el diálogo interdisciplinario, que estimulen la construcción de una ciudadanía informada e involucrada en la búsqueda de soluciones análogas. Por otra parte es necesario que cada persona asuma el compromiso de generar criterios razonables, adoptar actitudes empáticas para el diálogo reflexivo, y sobre todo practicar nuevas formas de liderazgo.

No hay duda de que la actividad humana siempre impacta el entorno. No obstante, una condición inherente para el desarrollo sostenible es que los elementos axiológicos culturales estimulados por cada sistema político, socioeconómico y normativo, sean compatibles con las leyes de regeneración y capacidad de carga del sistema natural que los circunscribe. Por consiguiente, solo será posible lograr un equilibrio entre actividades humanas y naturaleza, si actuamos sobre una base precautoria y preventiva, procurando desarrollar un orden social local y global coherente a partir de la observación y la contribución de una epistemología interdisciplinaria.


Finalmente, estimado Orlando, estoy segura que el mayor cambio hacia este nuevo paradigma puede ser generado por la dinámica productor-consumidor, en la que la modificación paulatina puede ser propiciada -creo yo con mucha eficacia- desde la Responsabilidad Corporativa de la Empresa, y fundamentalmente desde la actividad consciente de consumo, para lo que las redes sociales son fundamentales en la difusión y desarrollo de esa conciencia.

Aunque el espacio es limitado espero haber satisfecho su inquietud en este sentido, e igualmente me encantaría conocer su opinión al respecto.

CORALIA CHAMORRO CALVO


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