Dado lo anterior, desde hace un año, aprendí a usar las redes sociales, para compartir mi pensamiento, producto de una investigación, estudio y análisis sobre las posibles causas que podrían explicar el por qué nuestras y las demás democracias no funcionan.
Ese esfuerzo terminó, por lo menos parcialmente, en la elaboración de una propuesta que he llamado Movimiento de Convergencia Nacional, MCN, el contempla el diagnóstico del origen de la problemática existente pero también presenta una alternativa para enfrentarla.
Desde el puro inicio, estuve más que consciente de que me iba a enfrentar a la resistencia al cambio y a la intolerancia de algunos dogmáticos que defienden a ultranza sus ideologías, muchas asumidas sin mayor estudio, sino a puro hígado.
Sin embargo, todo eso no me importó pues como demócrata y patriota, estoy convencido de que mi generación y las cercanas, no hemos sabido responder eficazmente, ya no para mejorar esta forma de vida que nos heredaron nuestros antepasados, sino para por lo menos mantenerla.
La Patria que hoy le estamos dejando a nuestro hijos y nietos, ciertamente, es mucho peor a la que recibimos de nuestros padres. Personalmente, también consciente, de mi limitada capacidad de convocatoria, asumí el compromiso con Costa Rica, su pueblo y conmigo mismo, a hacer todo lo que esté a mi alcance para tratar de hacer despertar a este noble pueblo de esa pesadilla en que la inmensa mayoría de la clase política que nos ha gobernado, ya sea por ignorancia e incapacidad, nos han arrastrado a todas y todos los costarricenses, sin dar muestras de que tienen claro cuál es el verdadero y único objetivo de la noble tarea que tiene la política: Estar al servicio del pueblo costarricense para mejorar el nivel de vida de su gente.
Todo lo anterior, lo digo para agregar que ayer en uno de los grupos virtuales, que cuya finalidad, al menos así lo entiendo, es promover el libre y respetuoso intercambio de ideas sobre diferentes tópicos, con la finalidad de que con la participación de todas y todos, dejemos de ser un poco menos ignorantes de lo que éramos al inicio de ese intercambio de opiniones. Ante mi reconocimiento de ser un ignorante en el tema de lograr un desarrollo sustentable y sostenible, tuve la osadía de preguntar en el grupo “LA VERDADERA CARA DE LA MINERA ASCOT MINIG. Infórmese aquí¡¡¡¡ Como dije en mi ignorancia, pensé que ese grupo tenía cuya principal misión, informar y formar a quienes somos neófitos en la materia ambiental y no que se había formado, principalmente, para atacar a una empresa específica, que para seguir siendo transparente, hasta ese momento ignoraba que siquiera existiera.
A raíz de mi evidente candidez producto de mi ignorancia hice mis preguntas al respecto de lo que me interesaba saber, pasaron un par de días y nadie, me contestó pero el pasado martes 30 de agosto, para alegría mía vi un mensaje en el cual se me adelantaba que se iba a dar respuesta a mis dudas pero esa alegría me duró poco pues el texto estaba muy lejos de ser un material objetivo e inteligente que me orientara para salir un poco de mi ignorancia, sino que era una serie de insultos y argumentos poco para no decir nada científicos, que pronto evidenciaron la falta de conocimiento de su autor, de cuyo nombre como dije el poeta, prefiero no acordarme pero cuya lamentable participación, supongo que sigue posteada en ese grupo.
Con respeto le respondí a sus ataques pues lo cortés, no quita lo valiente sin embargo, mi respuesta lo hizo volverse más irascible e irracional a punto tal que puso lo siguiente: “Don Orlando, ahora más corto. Otro de mis principios o séa –el error ortográfico es de él- prejuicios es que no discuto con presuntuosos que no hablan al tema sino solo sobre su importante, inteligente, patriótica y tolerante personalidad. J.M”.
En este Foro de Convergencia, al menos que yo recuerde, no hay un solo párrafo que se refiera a esa supuesta importante personalidad mía y quien así lo desee puede ingresar y revisar todos los documentos que ahí constan, que si bien es cierto son cosecha intelectual mía, no están referidos a vanidades y pequeñeces humanas, como creerse superior a nadie.
Costa Rica y la forma que nos heredaron nuestros antepasados, están seriamente amenazadas y no podemos perder un solo minuto, mucho menos en disertaciones estériles y espurias, sino que debemos abocarnos a ubicar una alternativa convergente por incluyente, para evitar que esto pase, venga de donde venga, siempre y cuando sea visionaria, inteligente, respetuosa, inclusiva y profundamente democrática.
ORLANDO CASTRO QUESADA
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