Para algunos, quiero creer que muy pocos, será una fecha más, que pasará sin pena, ni gloria; para otros, será el día de abrir regalos y de ver las caritas alegres de muchas niñas y niños, cuyos ojos erráticamente saltan entre la gran cantidad de regalos, que están al pie de su ciprés adornado con motivos navideños, como si no pudieran dar crédito a lo que sus inocentes ojos están viendo.
Sin embargo, habrá otras niñas y niños, que aunque sus realidades económicas son muy precarias, al menos tendrán unos pocos regalos, gracias al buen corazón de muchas personas y al trabajo comprometido de otras, quienes desde hace semanas, se dieron a la tarea de motivar el sentimiento de solidaridad de gran número de costarricenses, quienes atendieron su llamado para regalarle a esas niñas y niños, un poco de lo que ellas y ellos tienen.
No hay duda, que estas fechas tocan y sensibilizan las fibras más íntimas de las personas, aun de aquellas que, regularmente, son más indiferentes a las realidades de quienes los rodean. Sin embargo, hay otras y como ya dije, quiero pensar que son las menos, que nada los puede conmover, si siquiera la dura realidad de una niña y niño que deambulan por las calles de cualquier ciudad, abandonados por sus progenitores y por la sociedad.
Esas y esos pequeños que no tuvieron la posibilidad de estar incluidos en alguno de los muchos programas asistenciales promovidos por organizaciones laicas y religiosas empeñadas en dar lo mejor de sí, para erradicar de las calles a esas niñas y niños, quienes como nación, nos debe avergonzar pues nunca debieron haber llegado a tener las calles como su casa.
Veinticinco de diciembre, debe ser no solo el día del año, en el que recordamos el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, sino también el día en que hacemos vida su mensaje de amor incondicional al prójimo y así forjemos la firme convicción y nos comprometamos personalmente para que el próximo año, haya, en nuestras calles, muchas menos niñas y niños ayunos de regalos, alimentos, de un lugar donde reposar sus cabecitas y cobijar sus cuerpecitos pero sobretodo del afecto, del calor solidario de sus congéneres.
Feliz navidad, para todas y todos amables amigas y amigos, confiando en que pasen estas fiestas navideñas con sus seres amados en armonía y paz pero sobretodo agradeciéndole a Dios el don de la vida y por todas las bendiciones que ha derramado inmerecidamente sobre nosotros y nuestros seres amados.
ORLANDO CASTRO QUESADA
Saludos a todos(as)los emprendedores de una Viva mas Prospera y Saludable para Costa Rica y el Mundo que nos rodea como Planeta Tierra..¡¡
ResponderEliminar