29 de julio de 2011

LA RENUNCIA DE LA DRA. MARÍA LUISA ÁVILA TIENE SU FUNDAMENTO EN LA CONSTITUCIÓN

La acción de la Dra. María Luisa Ávila tiene asidero en la Constitución

Lo primero que habría que decir en relación a la doctora María Luisa Ávila es que ella no es política, me corrijo, no es POLITIQUERA, la Dra. Ávila hizo un juramento, respetar la Constitución Política y las leyes, entre otras, la Ley No. 5525 y la Ley General de la Administración Pública de 1978. Precisamente en ese respeto a su juramento, como un compromiso ineludible e incondicional con Dios, la Patria y con ella misma, se encuentra el fundamento de su renuncia a su cargo como Ministra de Salud y rectora de este sector.

Lo anterior, lo digo tomando como base lo que por años, ha venido diciendo el doctor Johnny Meoño Segura, sobre las responsabilidades jurídicas que tienen el o la Presidente de la República y las y/o los ministros rectores.

Dr. Meoño: "Las instituciones autónomas están sujetas a la dirección política del Poder Ejecutivo, a través de la presidente y de la o del ministro rector. Mi tesis es que lo están porque su competencia de dirección tiene fundamento constitucional (art. 140.8), igual que la noción de autonomía de gobierno y administración que se le concede a las instituciones autónomas como la Caja. Y no es posible pensar que la primera, que es del Gobierno, esté subordinada a la segunda que es de un ente autónomo. Precisamente, corresponde al Poder Ejecutivo no sólo vigilar el exacto cumplimiento de la Ley de las instituciones autónomas (CP, art. 140.3), sino dirigirlas para lograr el desempeño unitario e integral que la misma Constitución Política ordena del Gobierno (CP, art. 140.8)".
La posición de la Dra. Ávila en el sentido de que era ella junto con la señora presidente, las directas responsables por ley, a intervenir a la CCSS, es jurídicamente correcta.
Sin duda la salida del gobierno de la Dra. Ávila es una pérdida para el país ya que en todos estos años al frente del Ministerio de Salud, ha demostrado que no le ha temblado la mano para hacer cumplir las leyes de salud, así haya tenido que buscarse la animadversión hasta de algunas y algunos diputados. Pero lo tal vez lo más grave de su salida, es que el gobierno se queda, quizás, sin su único integrante, que tiene muy claro los alcances de su juramento de hacer cumplir la Constitución Política y las leyes de la República, por encima de cualquier otra consideración e inexacta interpretación de ellas.
Este gobierno, como todos los anteriores, tiene un plazo finito que cumplir pero la Constitución y las leyes vigentes no, al menos mientras no sean modificadas, siguiendo el trámite constitucionalmente descrito para esos efectos, perduran en el tiempo, a lo igual que sus obligaciones para gobernados pero también para las y los gobernantes.
Doña María Luisa puede irse tranquila porque, en la medida de sus posibilidades, hizo lo propio por cumplir con Dios, la Patria, la Constitución Política y con las leyes pero al hacerlo así, cumplió también con ella misma.

Excelente ejemplo de compromiso con Costa Rica y con uno mismo.                                  Orlando Castro Quesada

26 de julio de 2011

AMENAZAS, RETOS Y OPORTUNIDADES QUE TENEMOS COMO SOCIEDAD

En nuestro país, el sectarismo ha sido la caracterísitca, como si todos los sectores de la sociedad no estuvieran en el mismo barco.

La Amenaza, es seguir haciendo más de los mismo y que otros países, si cambién, como Panamá y comiencen a dejarnos atrás.

El Reto, sentarnos a definir una Propuesta-país Convergente, producto de un diálogo virtuoso entre los diferentes actores, agentes y sectores de la Sociedad, como un todo.

Y la Oportunidad es convertirnos en una Sociedad con una riqueza sustentable, sostenible e inclusiva. Con un Estado fuerte y estratégico, más que grande y operativo. Así como, convertido en el motor de un diálogo permanente entre y con todo el conglomerado social. Socialmente fundamentalmente asistenciales y solidarios con los menos favorecidos pero no paternalistas.

23 de julio de 2011

Ya casi todas y todos sabemos adónde nos aprieta el zapato. Es hora de cambiar de zapatos

Alguien de las muchas y muchos patriotas y en consecuencia también demócratas, escribió algo que me puso a pensar y fue sobre que ya se ha escrito y se ha dicho mucho sobre la problemática nacional y que ya es hora de que pasemos a la acción verdaderamente correctiva.

Personalmente , los últimos 9 años de mi vidad, tal vez, los he dedicado a escribir comentarios en PANORAMA y participar en cuanto foro me inviten e incluso en algunos que que no lo han hecho pero igual fuí y dije lo que pensaba, a sabiendas que mi decir iba a chocar con las posiciones e intereses de quienes me escuchaban transiitoriamente, por supuesto que no duré mucho en uso de la palabra pues la intolerancia al pensamiento ajeno, aun cuando este fuera sustentado, como acostumbro a hablar, forzó mi abandono del recinto. Siempre pensé que pena me dan estas personas, porque la inmensa mayoría son personas bien intencionadas, solo que dan luchas equivocadas, defienden ideologías, por ellas mismas, aunque no respondan ya a las necesidades de Costa Rica.

Esa integración de las Junta Investigadora de la CCSS, con todo respeto a la dignidad de us integrantes, no es otra cosa que más de lo mismo, así que no hay ninguna razón objetiva para creer que vamos a tener al final del proceso algo diferente. Me atrevo a decfr que entre las recomendaciones finales estará: Aumentar el porcentaje de contribución al régimen de los trabajadores y patrones privados, no así el del Estado, que está en la realidad en solo 0,25 por cada 100, aunque supuestamente debería de 0,43 por cada 100. A eso le llmado servirse con cuchara grande.

                                                          Orlando Castro Quesada

22 de julio de 2011

RIO REVUELTO GANANCIA DE PESCADORES

La indiscutible y delicada situación financiera que atraviesa la Caja Costarricense del Seguro Social y la inadecuada prestación de servicios de salud a los asegurados, pareciera estar sirviendo de excusa y hasta de mampara, para que algunos sindicatos de esta estratégica institucional social, los utilicen para llevar adelante la defensa y mantención de algunos privilegios que disfrutan sus integrantes y no así el resto de los trabajadores del país.

Nos referimos a las incapacidades y a la pretensión de los sindicatos de que no se manejen como subsidios; así como, por el pago por disponibilidad, que perciben algunos médicos. Ambos rubros, a todas luces, representan importantes erogaciones de dinero para la institución. La primera de estas situaciones, cuenta incluso con un dictamen negativo, de la Procuraduría General de la República, sobre su validez legal.

Pero veamos ¿Cuál es el río revuelto? Este simplemente, es la crisis financiera y el descontento de las y los asegurados, el que viene, desde hace mucho tiempo, producto de no haber recibido una atención oportuna y de calidad por parte de la Caja.

Sin embargo, debemos tener claro que mucha de esa inadecuada atención, que han recibido no pocos asegurados, la han recibido de parte de quienes están integrados a la huelga, los que parece más que defender a la estratégica institución social, lo que buscan es defender sus intereses particulares y de grupo.

Como apuntaba don Luis Alberto Jáen Martínez, en un comentario transmitido hace días, aquí mismo, una huelga se hace en contra de quienes son los dueños de una entidad, con el propósito de causarles daño directo y así obligar a una negociación.

En el caso de esta huelga, hay que decir que en sus efectos negativos, si está dirigida contra los dueños de la Caja Costarricense del Seguro Social, que no son otros que los trabajadores asegurados y específicamente los enfermos con derecho y urgencia de ser atendidos oportunamente. Estas personas, una vez más, ven rezagadas sus necesidades al ser usados casi como rehenes, para presionar a las autoridades de la institución y del gobierno, para así obtener beneficios sectarios.

Por otro lado, resulta también que los sindicatos de la Caja, están también llamando a que se le sumen a la huelga a otras organizaciones sociales, especialmente sindicatos del sector público, los que seguramente también, a su vez, tienen reclamos particulares en defensa de sus respectivos intereses; los cuales incluso podrían ser absolutamente razonables pero esto no les autoriza a lesionar los también derechos de otros grupos y personas.

En este país debemos dejar de ser reactivos ante los problemas nacionales, para comenzar a ser profundamente proactivos, donde la inteligencia, la responsabilidad ciudadana y las luchas justas por el bienestar de las mayorías sean el norte a seguir.

ORLANDO CASTRO QUESADA

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Esta rara entelequia que algunos  políticos o aspirantes a tales han  dado en llamar “democracia participativa”, es un proyecto inviable, que termina por negarse a sí  mismo, pues un gobierno en el que todos gobiernen, es una contradicción en los términos que solo puede conducir al caos y a la anarquía. La complejidad de la Administración del Estado hace  imperativo que el Poder, en sus diversas formas, radique en determinados órganos, que normalmente  son los encargados de tomar las decisiones apropiadas, que todos los ciudadanos estamos obligados a respetar.  Aunque sería muy del agrado de los agitadores profesionales,  ningún  país  puede ser gobernado a base de referendos. Antes de continuar, permítasenos  dejar muy en claro, que lo anterior no significa, ni mucho menos,  que los gobernantes  puedan prescindir del respaldo popular. Éste es imprescindible, porque  contrariamente a lo que algunos  suponen, el Gobierno en última instancia,   no descansa en la fuerza ni en la imposición,  sino en la aquiescencia de los  gobernados.

Aunque  parezca increíble, muchos regímenes ya fenecidos, que hoy miramos con horror, contaron en su momento inicial con un amplio respaldo popular, pues la Historia  enseña que los pueblos también se equivocan, al igual que las personas. La Alemania nazi, la Rusia soviética y hasta el vulgar régimen de Gadaffi tuvieron en su momento, una amplia aceptación en sus países,  pues de no haber sido así, estos movimientos jamás hubieran podido consolidarse en el poder.

Pero el hecho de que el ejercicio tranquilo del poder debe descansar en un amplio respaldo popular,  no nos debe llevar al equívoco de suponer que el Gobierno tenga que estar consultando  todos sus  actos y medidas con los administrados o tolerar su intromisión en las funciones que le son propias. Como aparentemente  aquí  todos estamos dormidos, a excepción de quienes trabajan incansablemente por cambiar el país que nos heredaron nuestros padres y abuelos, no sé cómo pudo aprobarse la reforma al artículo 9 de la Constitución Política, que declaraba que el Gobierno de la República es popular, representativo, alternativo y responsable, para agregarle, por Ley 8364 de 1 de Julio del 2003,  el calificativo de ”participativo”, el cual ha dado pie a los agitadores para considerarse “cogobernantes” y con tal pretexto,   movilizar a las masas conforme a sus intereses. Ya estamos cosechando los frutos de tantos años de  demagogia barata, pues, como por una u otra razón lo comprobamos todos los días,   nuestro otrora  tranquilo y ordenado  país se ha tornado ingobernable : la  constante injerencia de los sindicatos del sector público y otras  organizaciones sociales del mismo corte, aunada a la falta de autoridad y al crecimiento desmedido de la burocracia, son los principales obstáculos que causan desconcierto y desaliento en los ciudadanos y  frenan nuestro  progreso.  

Pero como dice un antiguo  refrán popular “lo bueno que tiene esto, es lo malo que se está poniendo”, se percibe en el país  el sentimiento generalizado de que esto no puede continuar así; que es preciso restablecer el principio de autoridad; que  el proceso que nos ha conducido al lamentable estado en que ahora nos encontramos, debe revertirse.  Sobre todo esto tendremos que ahondar en  próximos comentarios. 



                                                                                         Lic. Miguel Valle Guzmán

11 de julio de 2011

La incapacidad de las autoridades públicas para dirigir a la Caja Costarricense del Seguro Social

Los pasados treinta años, han dejado manifiesta la incapacidad de las autoridades públicas para dirigir a la Caja Costarricense del Seguro Social Quienes ya peinamos algunas canas, estamos cansados de oír de los casi endémicos problemas de la Caja Costarricense del Seguro Social, en sus dos divisiones estratégica-operativas, el seguro de Salud y el régimen de invalidez, vejez y muerte.

El de salud se ha ido deteriorando, cada vez más, en la calidad de los servicios que se le prestan a los asegurados, quienes cuando acuden enfermos en busca de ayuda a alguno de los centros de atención médica, trátese de un Ebais, una clínica periférica o a la consulta externa de un hospital de la Caja, lo primero que encuentra, es un rótulo o a un agrio funcionario que lo informa sobre el trámite burocrático que debe cumplir para ser visto por un médico. Cada vez más, son más largas listas y el tiempo de espera para realizarse todo tipo de exámenes, conseguir una cita con algún especialista y para cerrar con broche de oro, la espera para la realización de alguna cirugía. Todo esto como si las enfermedades entendieran algo de burocracia. No son pocos los casos que cuando se llega la fecha, la o el paciente no se presenta, simplemente, porque ya no está entre los vivos.

Mientras que el otro pilar de la institución, el régimen invalidez, vejez y muerte tampoco goza de buena salud pues según el decir de algunos funcionarios de la misma institución y hasta del gobierno, en el mediano plazo, el régimen de pensiones es insostenible financieramente en las condiciones actuales. Pareciera ser básicamente uno de muerte pues conseguir la adjudicación de cualquiera de los sistemas posibles de pensiones, a juzgar por varios casos de los que he sido informado, es más fácil sacarse el premio mayor de la lotería de navidad.  Y si esto fuera poco, encima el régimen, está en camino de la insolvencia financiera, según el decir de sus responsables.

En todos estos últimos treinta años, presidentes ejecutivos y de la república han llegado y se han ido pero los grandes problemas de la Caja, no solo persisten sino que se han ido agravando. No hay que tener cuatro dedos de frente, como decía, la gente de antes, para concluir entonces que el problema real de la Caja Costarricense del Seguro Social, es debido a una absoluta y manifiesta incapacidad de administración de esa institución, en el sentido estricto de este término por parte de sus administradores. Debemos entonces preguntarnos si el problema que aqueja a la Caja Costarricense del Seguro Social y guardando las diferencias del caso, a caso no es el mismo que afecta a la inmensa mayoría de instituciones estatales, que han perdido absolutamente el norte respecto a su razón de ser de ser medios para satisfacer oportuna, eficaz y eficientemente las necesidades de la ciudadanía.

Dado todo lo anterior, debemos concluir que la falta de una gestión oportuna, eficaz y eficiente en la Caja y en el resto de las organizaciones públicas, tiene una relación directa con quienes fueron elegidos, a través de procesos de elección popular, por consiguiente, los verdaderos responsables, al fin de cuentas, somos las y los electores, por haber sido poco, para no decir nada, exigentes respecto a los atributos personales, profesionales y cívicos de quienes les damos nuestro voto.

Aprendamos pues de nuestras propias experiencias y tengamos claro que es de dementes creer que si repetimos procedimientos, mantener el vigente estilo gerencial, podemos esperar resultados diferentes. Así que si queremos que las cosas realmente cambien en este país, necesariamente, habría que cambiar el estilo de administración que ha imperado, en los pasados treinta años o sea habría que mandar para sus casas a los actuales responsables y que otros asuman esas responsabilidades.

ORLANDO CASTRO QUESADA

2 de julio de 2011

¿QUÉ LO QUE REALMENTE IMPORTA?

El gran reto de todo ser humano es superar su vanidad de creerse poseedor de la verdad. El NO y el SI, no son otra cosa que la defensa o la oposición a las creencias de otras y otros.

A esas y a esos que así piensan y actúan, les tengo una noticia, no existen las verdades absolutas, lo que que SÍ existe son los valores universales, tales como: el respeto a la dignidad y a la vida de cualquier ser humano por pequeño que sea; así como a toda la Naturaleza. Esto no es otra cosa que cuestión de sentido común, por cierto que de común, no tiene mucho pues muy pocas veces lo vemos en la práctica.

Si nuestras antecesoras y antecesores no hubieran respetado esos valores, hoy día ninguna, ni ninguno de nosotros existiería, lo que yo piense, es solo significativo para mi, para las y los demás, es solo mi opinión y mi ego debe aceptarlo en sosiego y sin sentirme agredido por quienes no piensan igual que yo pues ellas y ellos lo hacen porque también tienen derecho a tener sus propias verdades, como yo tengo las mías.

No nos confrontemos por los medios para construir una sociedad mejor, sino que busquemos cómo converger para lograrlo, que al fin y al cabo es lo que todas y todos realmente queremos, este es otro valor universal.