22 de julio de 2011

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Esta rara entelequia que algunos  políticos o aspirantes a tales han  dado en llamar “democracia participativa”, es un proyecto inviable, que termina por negarse a sí  mismo, pues un gobierno en el que todos gobiernen, es una contradicción en los términos que solo puede conducir al caos y a la anarquía. La complejidad de la Administración del Estado hace  imperativo que el Poder, en sus diversas formas, radique en determinados órganos, que normalmente  son los encargados de tomar las decisiones apropiadas, que todos los ciudadanos estamos obligados a respetar.  Aunque sería muy del agrado de los agitadores profesionales,  ningún  país  puede ser gobernado a base de referendos. Antes de continuar, permítasenos  dejar muy en claro, que lo anterior no significa, ni mucho menos,  que los gobernantes  puedan prescindir del respaldo popular. Éste es imprescindible, porque  contrariamente a lo que algunos  suponen, el Gobierno en última instancia,   no descansa en la fuerza ni en la imposición,  sino en la aquiescencia de los  gobernados.

Aunque  parezca increíble, muchos regímenes ya fenecidos, que hoy miramos con horror, contaron en su momento inicial con un amplio respaldo popular, pues la Historia  enseña que los pueblos también se equivocan, al igual que las personas. La Alemania nazi, la Rusia soviética y hasta el vulgar régimen de Gadaffi tuvieron en su momento, una amplia aceptación en sus países,  pues de no haber sido así, estos movimientos jamás hubieran podido consolidarse en el poder.

Pero el hecho de que el ejercicio tranquilo del poder debe descansar en un amplio respaldo popular,  no nos debe llevar al equívoco de suponer que el Gobierno tenga que estar consultando  todos sus  actos y medidas con los administrados o tolerar su intromisión en las funciones que le son propias. Como aparentemente  aquí  todos estamos dormidos, a excepción de quienes trabajan incansablemente por cambiar el país que nos heredaron nuestros padres y abuelos, no sé cómo pudo aprobarse la reforma al artículo 9 de la Constitución Política, que declaraba que el Gobierno de la República es popular, representativo, alternativo y responsable, para agregarle, por Ley 8364 de 1 de Julio del 2003,  el calificativo de ”participativo”, el cual ha dado pie a los agitadores para considerarse “cogobernantes” y con tal pretexto,   movilizar a las masas conforme a sus intereses. Ya estamos cosechando los frutos de tantos años de  demagogia barata, pues, como por una u otra razón lo comprobamos todos los días,   nuestro otrora  tranquilo y ordenado  país se ha tornado ingobernable : la  constante injerencia de los sindicatos del sector público y otras  organizaciones sociales del mismo corte, aunada a la falta de autoridad y al crecimiento desmedido de la burocracia, son los principales obstáculos que causan desconcierto y desaliento en los ciudadanos y  frenan nuestro  progreso.  

Pero como dice un antiguo  refrán popular “lo bueno que tiene esto, es lo malo que se está poniendo”, se percibe en el país  el sentimiento generalizado de que esto no puede continuar así; que es preciso restablecer el principio de autoridad; que  el proceso que nos ha conducido al lamentable estado en que ahora nos encontramos, debe revertirse.  Sobre todo esto tendremos que ahondar en  próximos comentarios. 



                                                                                         Lic. Miguel Valle Guzmán

11 de julio de 2011

La incapacidad de las autoridades públicas para dirigir a la Caja Costarricense del Seguro Social

Los pasados treinta años, han dejado manifiesta la incapacidad de las autoridades públicas para dirigir a la Caja Costarricense del Seguro Social Quienes ya peinamos algunas canas, estamos cansados de oír de los casi endémicos problemas de la Caja Costarricense del Seguro Social, en sus dos divisiones estratégica-operativas, el seguro de Salud y el régimen de invalidez, vejez y muerte.

El de salud se ha ido deteriorando, cada vez más, en la calidad de los servicios que se le prestan a los asegurados, quienes cuando acuden enfermos en busca de ayuda a alguno de los centros de atención médica, trátese de un Ebais, una clínica periférica o a la consulta externa de un hospital de la Caja, lo primero que encuentra, es un rótulo o a un agrio funcionario que lo informa sobre el trámite burocrático que debe cumplir para ser visto por un médico. Cada vez más, son más largas listas y el tiempo de espera para realizarse todo tipo de exámenes, conseguir una cita con algún especialista y para cerrar con broche de oro, la espera para la realización de alguna cirugía. Todo esto como si las enfermedades entendieran algo de burocracia. No son pocos los casos que cuando se llega la fecha, la o el paciente no se presenta, simplemente, porque ya no está entre los vivos.

Mientras que el otro pilar de la institución, el régimen invalidez, vejez y muerte tampoco goza de buena salud pues según el decir de algunos funcionarios de la misma institución y hasta del gobierno, en el mediano plazo, el régimen de pensiones es insostenible financieramente en las condiciones actuales. Pareciera ser básicamente uno de muerte pues conseguir la adjudicación de cualquiera de los sistemas posibles de pensiones, a juzgar por varios casos de los que he sido informado, es más fácil sacarse el premio mayor de la lotería de navidad.  Y si esto fuera poco, encima el régimen, está en camino de la insolvencia financiera, según el decir de sus responsables.

En todos estos últimos treinta años, presidentes ejecutivos y de la república han llegado y se han ido pero los grandes problemas de la Caja, no solo persisten sino que se han ido agravando. No hay que tener cuatro dedos de frente, como decía, la gente de antes, para concluir entonces que el problema real de la Caja Costarricense del Seguro Social, es debido a una absoluta y manifiesta incapacidad de administración de esa institución, en el sentido estricto de este término por parte de sus administradores. Debemos entonces preguntarnos si el problema que aqueja a la Caja Costarricense del Seguro Social y guardando las diferencias del caso, a caso no es el mismo que afecta a la inmensa mayoría de instituciones estatales, que han perdido absolutamente el norte respecto a su razón de ser de ser medios para satisfacer oportuna, eficaz y eficientemente las necesidades de la ciudadanía.

Dado todo lo anterior, debemos concluir que la falta de una gestión oportuna, eficaz y eficiente en la Caja y en el resto de las organizaciones públicas, tiene una relación directa con quienes fueron elegidos, a través de procesos de elección popular, por consiguiente, los verdaderos responsables, al fin de cuentas, somos las y los electores, por haber sido poco, para no decir nada, exigentes respecto a los atributos personales, profesionales y cívicos de quienes les damos nuestro voto.

Aprendamos pues de nuestras propias experiencias y tengamos claro que es de dementes creer que si repetimos procedimientos, mantener el vigente estilo gerencial, podemos esperar resultados diferentes. Así que si queremos que las cosas realmente cambien en este país, necesariamente, habría que cambiar el estilo de administración que ha imperado, en los pasados treinta años o sea habría que mandar para sus casas a los actuales responsables y que otros asuman esas responsabilidades.

ORLANDO CASTRO QUESADA

2 de julio de 2011

¿QUÉ LO QUE REALMENTE IMPORTA?

El gran reto de todo ser humano es superar su vanidad de creerse poseedor de la verdad. El NO y el SI, no son otra cosa que la defensa o la oposición a las creencias de otras y otros.

A esas y a esos que así piensan y actúan, les tengo una noticia, no existen las verdades absolutas, lo que que SÍ existe son los valores universales, tales como: el respeto a la dignidad y a la vida de cualquier ser humano por pequeño que sea; así como a toda la Naturaleza. Esto no es otra cosa que cuestión de sentido común, por cierto que de común, no tiene mucho pues muy pocas veces lo vemos en la práctica.

Si nuestras antecesoras y antecesores no hubieran respetado esos valores, hoy día ninguna, ni ninguno de nosotros existiería, lo que yo piense, es solo significativo para mi, para las y los demás, es solo mi opinión y mi ego debe aceptarlo en sosiego y sin sentirme agredido por quienes no piensan igual que yo pues ellas y ellos lo hacen porque también tienen derecho a tener sus propias verdades, como yo tengo las mías.

No nos confrontemos por los medios para construir una sociedad mejor, sino que busquemos cómo converger para lograrlo, que al fin y al cabo es lo que todas y todos realmente queremos, este es otro valor universal.

3 de mayo de 2011

Las sonrisas de Viviana Martín y de Luis Gerardo Villanueva, parecen reafirmarnos que el orden constitucional ha sido burlado

Los lamentables hechos suscitados en la Asamblea Legislativa, donde la evidente nueva torpeza de la fracción liberacionista, acuerpada por los diputados Orozco y Avendaño, tiene que ser la gota que derrame el vaso y de una vez por todas, los costarricense tomemos conciencia que este tipo gente, con esas visiones de país que tienen, no le sirven para nada a esta noble Patria, solo para dañarla.
Parafraseando a don Pepe, cuando en radio Alma Tica, con valentía y mayor patriotismo dijo: “lo mejor que puede hacer el gobierno es irse”, hoy le debemos decir a toda la fracción liberacionista y a sus compañeros de causa Avendaño y Orozco, que con este exabrupto y mayor irrespeto a la Constitución y al pueblo de Costa Rica, aduciendo falazmente que su actuar se dio por una defensa del voto secreto, realmente, lo mejor que pueden hacer, es irse todas y todos para sus casas.
Prácticamente estas y estos diputados son los mismos, que tuvieron la nada célebre idea de presentar como su primera iniciativa diputadil, subirse en forma desproporcionada sus ingresos mensuales. Como dice el sabio dicho popular, por la víspera se saca el día. Lo que sucedió el pasado primero de mayo, aunque a todas y todos los hijos de esta Patria nos debe preocupar y alamar, lo cierto es, que no debería sorprendernos pues esta gente ya había dado con sus actos, claras muestras sobre cuáles eran sus verdaderas intenciones al llegar a la Asamblea Legislativa.
La imposición para que Viviana Martín se mantuviera como Jefe de fracción de la fracción liberacionista, es parte de ese juego de poder, centrado en las vanidades personales, primero, de ella y luego de Luis Gerardo Villanueva. Contra viento y marea aquí se hace lo que decimos. Todo esto pareciera confirmar el también decir de don Pepe, cuando afirmaba que este pueblo está domesticado pero quiero pensar que las actuales generaciones y los verdaderos demócratas, para nada lo estamos y que vamos a exigirles a los responsables de este hecho de irrespeto al orden constitucional y al pueblo costarricense, que asuman su responsabilidad y además que esto no pase, como un simple desliz oportunista e impensado, solo para reelegir a Luis Gerardo Villanueva como Presidente de la Asamblea Legislativa, sino que este actuar debe traerles profundas consecuencias a sus actores directos e indirectos.
En una verdadera democracia, el  poder reside en el pueblo, como la que todavía confío tengamos en Costa Rica a pesar de todo pero, evidentemente, muy amenazada por grupúsculos, que ven a la Patria como su propiedad particular. Si el pueblo es el que elige a quienes irán a la Asamblea Legislativa, al Ejecutivo y a las municipalidades pues sin caer en las malas prácticas de irrespeto constitucional de quienes son motivo para este comentario, en menos de tres años, consideremos seriamente no votar por ninguno de los grupos políticos involucrados en este y otros bochornosos casos. Estos hechos y otros similares, sirven solo para minar aún más la muy diezmada credibilidad de las y los costarricenses en sus instituciones y nuestro sistema democrático.
No permitamos que entre sonrisas, se acabe esta forma de convivencia pacífica, que nos heredaron nuestros antepasados y que, hasta ahora, la inmensa mayoría de nuestro pueblo, pareciera que no ha tomado la debida conciencia de la seria amenaza que se cierne sobre ella. 
                                                                                                Orlando Castro Quesada

3 de enero de 2011

Termina un año y nos aprestamos para iniciar otro

En estas fechas, donde aunque por conveniencia humana, dividimos el tiempo en días, semanas y años, estamos a punto de finalizar este dos mil diez, en el cual vivimos alegrías y tristezas, donde obtuvimos éxitos pero también fracasos, donde dejamos que nuestras debilidades afloraran y, aún sin querer, lastimamos con ellas a alguien pero también hicimos lo propio con vuestras virtudes y gracias a ellas, le hicimos más llevadera la vida a alguien.
Si bien, no podemos llorar sobre el agua derramada pues el pasado ya no lo podemos cambiar, lo hecho, hecho está pero si podemos aprender de nuestras acertadas y erradas experiencias. El ser humano es el único animal que tiene la capacidad intelectual para aprender de sus vivencias, por lo que antes de hacer nuestra lista de propósitos a cumplir para el próximo año, deberíamos darle una ojeada a todo aquello que nos impidió cumplir los anhelos con los que iniciamos este dos mil diez. Solo así podremos estar en posibilidad de ser exitosos en la consecución de las metas y propósitos para el año que a pocas horas se inicia.
El año nuevo es una oportunidad para que hagamos un alto en nuestras vidas y nos preguntemos, sinceramente, sobre qué es lo que realmente debe ser importante en nuestras vidas; podría ser nuestra salud física, mental y espiritual o tal vez, deberíamos incluir también a nuestras relaciones de afecto, esas que nos alegran el corazón, cada vez, que encontramos a una de esas personas sujetas de nuestro cariño; esas que están por encima del bien y el mal, a quienes no podemos dejar de amar, a pesar de que, no sean como nosotros quisiéramos que fueran, desde nuestra perspectiva personal.
Quizás otro de los propósitos para el dos mil once, debería ser que haremos nuestro mejor esfuerzo para que toda persona que se acerque a nosotros, encuentre a un ser humano sensible a su condición humana y solo por ello, lo tratemos con todo respeto y consideración, como también nos gustaría ser tratado.
Para finalizar, también deberíamos pensar en nuestras metas profesionales, laborales, esas que tienen que ver con la manera con que conseguimos nuestros ingresos para satisfacer nuestras necesidades materiales y familiares y proponernos hacer lo mejor.
Debemos estar agradecidos por tener un trabajo y si no lo tenemos, confiar en que pronto algo nos saldrá. Debemos ser optimistas ante el año que estamos a punto de iniciar pero también debemos ser lógicos y menos sentimentales a la hora de proponernos nuestras metas y propósitos a cumplir, solo así estos serán verdaderas guías para nuestro caminar a lo largo de todo este dos mil once.
Dios derrame sus abundantes bendiciones hoy siempre sobre ustedes, amables oyentes de este su programa Panorama y sobre todos seres amados, para que el dos mil once, les traiga muchas más alegrías que tristezas, muchos más éxitos que retrocesos y mucho más paz personal y familiar que angustia. Feliz dos mil once.
                                                                                                      ORLANDO CASTRO QUESADA 

24 de diciembre de 2010

VEINTICINCO DE DICIEMBRE

Para algunos, quiero creer que muy pocos, será una fecha más, que pasará sin pena, ni gloria; para otros, será el día de abrir regalos y de ver las caritas alegres de muchas niñas y niños, cuyos ojos erráticamente saltan entre la gran cantidad de regalos, que están al pie de su ciprés adornado con motivos navideños, como si no pudieran dar crédito a lo que sus inocentes ojos están viendo.
Sin embargo, habrá otras niñas y niños, que aunque sus realidades económicas son muy precarias, al menos tendrán unos pocos regalos, gracias al buen corazón de muchas personas y al trabajo comprometido de otras, quienes desde hace semanas, se dieron a la tarea de motivar el sentimiento de solidaridad de gran número de costarricenses, quienes atendieron su llamado para regalarle a esas niñas y niños, un poco de lo que ellas y ellos tienen.
No hay duda, que estas fechas tocan y sensibilizan las fibras más íntimas de las personas, aun de aquellas que, regularmente, son más indiferentes a las realidades de quienes los rodean. Sin embargo, hay otras y como ya dije, quiero pensar que son las menos, que nada los puede conmover, si siquiera la dura realidad de una niña y niño que deambulan por las calles de cualquier ciudad, abandonados por sus progenitores y por la sociedad.
Esas y esos pequeños que no tuvieron la posibilidad de estar incluidos en alguno de los muchos programas asistenciales promovidos por organizaciones laicas y religiosas empeñadas en dar lo mejor de sí, para erradicar de las calles a esas niñas y niños, quienes como nación, nos debe avergonzar pues nunca debieron haber llegado a tener las calles como su casa.
Veinticinco de diciembre, debe ser no solo el día del año, en el que recordamos el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, sino también el día en que hacemos vida su mensaje de amor incondicional al prójimo y así forjemos la firme convicción y nos comprometamos personalmente para que el próximo año, haya, en nuestras calles, muchas menos niñas y niños ayunos de regalos, alimentos, de un lugar donde reposar sus cabecitas y cobijar sus cuerpecitos pero sobretodo del afecto, del calor solidario de sus congéneres.
Feliz navidad, para todas y todos amables amigas y amigos, confiando en que pasen estas fiestas navideñas con sus seres amados en armonía y paz pero sobretodo agradeciéndole a Dios el don de la vida y por todas las bendiciones que ha derramado inmerecidamente sobre nosotros y nuestros seres amados.  
                                                               ORLANDO CASTRO QUESADA